jueves, 6 de mayo de 2010

Reencuentro




Siempre me han gustado las manualidades y, entre ellas, las labores de punto son casi mis favoritas.

Empecé a tejer de pequeña y, sin ser especialmente brillante –ni en esto ni en ninguna otra cosa-, me entretenía mucho coger las agujas en mis ratos libres y hacer jerseys, chaquetas, vestidos… Ya de mayor, sumergida en otras ocupaciones, dejé aparcada esta tarea una larga temporada…

Ahora que, por circunstancias ajenas a estas notas, puedo dedicar más tiempo a los míos, a las cosas obvias y a mis aficiones favoritas, estoy redescubriendo el olvidado placer que proporcionan las cosas hechas con dedicación y con calma.

Mi nueva etapa como tejedora se inició con el Mamarichinos’ Shawl, que acabamos copiando todas las amigas. El primero, de color gris, y siguieron otros muchos… Después de esta primera fase, e intentando buscar inspiración en la red, encontré la página de Ravelry, que no deja de maravillarme cada vez que navego por ella.

Y así, siguiendo los patrones de consumadas diseñadoras, he ido tejiendo chales con calados algo más trabajados, bufandas, gorritos... Me resulta divertido, y también relajante, elegir el modelo y el color de la labor, pensando siempre con cariño en su destinatario y anticipando la satisfacción del momento en que el fruto de no pocas horas de trabajo llegue a sus manos.

Mi última labor ha sido este Shalom Cardigan de Meghan McFarlane para Nancy Doctora, en algodón sin teñir, bien justito...

1 comentario:

Mºjosé dijo...

¡Madre mía qué productividad!
Ya no sabía donde estabas.
Voy a empezar despacio a leer todas las entradas que no he podido leer.
Creo que la de manzana me va a gustar.
Besos