jueves, 4 de marzo de 2010

Como el chocolate...



E incluso más adictivo me ha resultado el tejido del chal Saroyan.

Tengo que confesar, en cualquier caso, que podría pasar delante de una caja de bombones de Peñalba sin padecer tentación alguna. Pero MiSanta NO.

Con esta labor me ha ocurrido todo lo contrario (o lo mismo que a MiSanta con los chocolates): empecé a tejer y no pude parar hasta que la rematé, y disfruté tanto que ya he comenzado otro…

No hay comentarios: